Participó un pequeño grupo de personas. La acción se desarrolló muy rápido, en apenas 20 minutos, y la gente que se paraba a mirar aplaudía y manifestaba su apoyo, mientras se repartían pegatinas sobre los efetos perjudiciales de la banca para la salud

Además de los carteles que parodian la conocida película, Malditos Bastardos, los humanistas pusieron varios carteles donde se expresaba la reivindicación de una banca pública sin intereses y se afirmaba que la crisis del sistema financiero no es la crisis del ser humano.

Los participantes expresan su satisfacción con la acción realizada y afirman estar dispuesto a repetirla. «Ha sido un acto muy coherente -decía uno de los humanistas presentes- y, en cierto modo, de desobediencia civil ante la tiranía del dinero; una acción rápída y directa y no violenta.»